¿Por qué escribí este libro?
Hay historias que nacen de la alegría, y otras que nacen del silencio que queda después de una tormenta.
Este libro nació así.
Lo escribí en medio de preguntas que no siempre tenían respuestas, en noches largas donde el corazón recuerda lo que el tiempo no puede borrar. Cada palabra fue un intento de abrazar la memoria, de ponerle voz a los sentimientos que muchas veces se quedan atrapados en el alma.
Escribir se convirtió en un refugio. En estas páginas fui descubriendo que incluso el dolor puede transformarse en algo que acompañe a otros, que las lágrimas también pueden regar semillas de esperanza, y que las historias más frágiles a veces son las que más luz llevan dentro.
No escribí este libro para explicar la vida, porque la vida tiene misterios que solo Dios comprende. Lo escribí para compartir un camino: el camino de un corazón que aprendió que el amor no desaparece, que la memoria también puede ser un lugar sagrado, y que incluso en los momentos más oscuros siempre existe una brisa suave capaz de recordarnos que seguimos aquí.
Si alguna de estas palabras encuentra un espacio en tu corazón, entonces este libro ya habrá cumplido su propósito.